“Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.”
Marcos 10:27
La Omnipotencia de Dios es uno de los atributos más conocidos por los creyentes; pero uno de los más mal entendidos. Existe la disputa filosófica y teológica: si es posible que Dios pueda realizar todo, y cuando decimos todo es sin excepción, todas las cosas y posibilidades que se puedan concebir, incluso aquellas que pudieren ser contradictorias. Por ello la pregunta: ¿Todo es posible para Dios?
Para un cristiano esto no debería ser un dilema, puesto que tenemos como nuestra base el conocimiento de la Teología Propia, esto es, el estudio propio de Dios en Su Deidad, el cual no deriva primeramente de inferencias filosóficas, sino de la revelación Escrita, la fuente primaria del conocimiento de Dios, la cual es reflexionada, meditada y sistematizada para nuestra mayor comprensión. Si bien es cierto, que las proposiciones filosóficas sirven de apoyo a las construcciones teológicas; más cierto es, que la teología no puede tener puntos de choques sobre verdades que son claramente manifiestas en las Sagradas Escrituras. Existen paradojas y misterios, pero en este caso hay mucha luz como para no llegar a una respuesta. Así que, aunque Dios es Omnipotente, también es una realidad revelada, que existen cosas que Él no puede hacer, y esto no es un aspecto de confrontación, sino más bien de falta de reflexión y ponderación. Por lo que, decir que Dios es Omnipotente, pero que Él no puede hacer ciertas cosas, no es negar la verdad de la Omnipotencia Divina, sino entenderla bíblicamente, y no especulativamente.
Dicho lo anterior definamos primero esta perfección de Dios para después pasar al dilema y su resolución. ¿Qué es la Omnipotencia de Dios? Dice el Dr. Samuel Renihan: “La Omnipotencia de Dios es la potestad de Dios para hacer todo lo que Su sabiduría infinita concibe.” [1] Esta definición cuadra perfectamente con el escrito de Isaías cuando Él Señor le dijo: “Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré.” (Isaías 46:10 y 11). Esto nos habla del Poder de Dios para realizar todo aquello que esté de acuerdo a Su Naturaleza y voluntad. Puesto que todo aquello contradictorio o imposible de existencia, no es sujeto a ser una obra de la Omnipotencia de Dios. Es decir, todo lo que sea imposible o contradictorio a la existencia misma de las cosas, no puede por definición ser. Por ejemplo, no se puede existir y a la vez no existir en los mismos términos. Por lo que Dios no puede Ser y no Ser a la vez. Así como no puede existir un triángulo cuadrado. Así Dios no puede crear tal figura, porque simplemente no es posible. O sumar 2 + 2 y dar por resultado 5. Es contradictorio. Tampoco se puede ser hombre y a la vez un animal irracional. Eso cae en la imposibilidad por la necesidad de las cualidades mismas de los seres o la lógica. Por lo tanto, el hecho de que Dios no pueda causar o hacer tales cosas no proviene de una limitación en la Omnipotencia de Dios, o incluso, por falta de sabiduría, ya que Dios es el Ser más Sabio en todo el Universo, toda vez que la lógica y las matemáticas provienen de Él. Así estas imposibilidades son de las cosas en sí mismas, como se ha mencionado. Entonces, mejor deberíamos decir como dijo el teólogo Norton: “Es mejor decir que no pueden ser, que decir que Dios no puede hacerlas.” [2]
Ahora, pasemos a ver algo importante en este dilema. La Biblia nos dice que existen cosas que Dios en verdad no puede hacer. Y ¿esto acaso es una contradicción? No, en absoluto. Veamos. La Escritura nos afirma que Dios no puede pecar (Santiago 1:13), mentir (Hebreos 6:18), o negarse a Sí mismo (2 Tim. 2:13); y con todo esto, Dios sigue siendo el Todopoderoso. El Omnipotente Creador y Sustentador de Sus Creación. Pero entonces, ¿por qué Dios no puede hacer tales cosas? Precisamente porque Él es Omnipotente. Si Dios pudiere ser engañado o negarse a Sí mismo, no sería capaz de hacer Su voluntad. No pudiera cumplimentar Sus propósitos y planes que se conforman perfectamente a Su Naturaleza. Nos sigue diciendo Norton: “Dios no puede pecar, mentir, o negarse a Sí mismo, no por causa de un defecto, sino de la eminencia de Su poder y perfección absoluta que le hacen incapaz de ser tocado por una imperfección”. [3]
Así, en base a estos razonamientos, podemos verificar que el hecho de que Dios no pueda hacer ciertas cosas, no se debe a debilidades en Su Ser; sino más bien, que estas imposibilidades son contradicciones en cuanto a la conformidad de Su Naturaleza. Ya que atribuir que Dios puede hacer todo cuanto se puede hacer, sin importar si eso es malo, imposible o contradictorio; es romper con los mismos principios de la lógica y de la revelación propia de Su Ser. Pues se podría decir que aun Dios podría autodestruirse, pecar, cambiar, o dejar de Ser Dios, lo cual es imposible. Además, las Escrituras no nos dejan concebir tales posibilidades, porque afirman que Él es Omnisciente, Santo, Justo, Auto-existente (Éxodo 34:6 y 7); atributos que están en perfecta conformidad con Su Omnipotencia. Por ende, estas imposibilidades de Dios nos confirman que Él es Perfectísimo. Perfecto porque Él puede hacer todo aquello que esté de acuerdo a Su Ser. Job confirmó esta verdad al decir: “¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?” “Lejos esté de Dios la impiedad, Y del Omnipotente la iniquidad.”(Job 11:7; 34:10). En resumen, Dios no puede hacer nada impío e inicuo. Nada ilógico e incongruente. Él es Santo y Sabio. La Confesión de 1689 nos dice: “…es inmutable, inmenso, eterno, inescrutable, todopoderoso, infinito en todos los sentidos, santísimo, sapientísimo, libérrimo, absoluto; que hace todas las cosas según el consejo de su inmutable y justísima voluntad, para su propia gloria…” [4]
Hay algo más que decir para no caer en desbalance, y es el hecho que la Omnipotencia Divina está investida de la libertad y soberanía de Dios para hacer cuanto Él así lo quiera. “él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?” (Daniel 4:35). ¿Quién puede detener la mano del Señor, o frustrar Sus planes? Nadie. Ni todo el poder angelical ni el poder humano reunido para combatir al poder de Dios, podrían siquiera mover un milímetro el destino de Sus decretos Omnipotentes. No obstante, el Dr. Renihan también nos explica que es importante distinguir entre el poder absoluto de Dios y el poder ordenado de Dios. Nos dice: “El poder absoluto es poder de Dios para hacer toda cosa posible, si la hace o no. El poder ordenado de Dios es el poder de Dios para hacer todo lo que Él ha decretado o mandado en la Creación. Por ejemplo, Si Dios dice que no destruirá el mundo por diluvio, no puede hacerlo, no porque es incapaz de hacerlo, sino porque ha prometido en pacto que no lo hará y no puede negarse a Sí mismo. Esto no es limitación de Su poder, sino de Su propósito.” [5] Por ello, podemos saber que las limitaciones en Dios para realizar algo, están puestas por Él mismo como Dios Omnipotente.
En conclusión, Dios es Omnipotente, y aunque existan cosas que Él no puede hacer, estas no se derivan a una debilidad de poder hacerlas; sino a que esas cosas son imperfectas, malas y/o contradictorias en sí mismas. Y Dios quien posee la perfección absoluta, no quiere ni puede realizar obras que vayan en contra de Su propia Deidad. Por esta verdad, es necesario tener conocimiento de Sus atributos, para ver que éstos son una unidad perfecta en Su Ser. Están en completa armonía. Además, hay aplicación muy contundente para nuestra alma, pues Dios todo lo que hace, lo realiza en Omnipotente bondad, justicia, gracia y amor. Tan sólo recordemos nuestra total incapacidad de salvarnos y; por otro lado, vemos Su Omnipotente poder para salvar en la Cruz. Dios nos ha Salvado con Brazo Omnipotente en Cristo (Isaías 53:1; Romanos 1:16).
Finalmente, entendemos mejor la respuesta de Cristo a los discípulos, cuando asombrados de la imposibilidad de ser salvos por las obras humanas, preguntaron: “¿Quién, pues, podrá ser salvo?” A lo cual Cristo respondió: “Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.” (Marcos 10:26 y 27). Gracias a Dios por ser Todopoderoso.
¡Alabemos al Omnipotente Dios!
“Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado.”
Apocalipsis 11:17
— J. Alfredo Covarrubias | Teología Propia | Teología Dogmática
Bibliografía:
[1] Renihan, Samuel. De Dios y Su Decreto, Kindle Direct Publishing, Cap. 4., pag. 54.
[2] Norton, John. The Orthodox Evangelist, Londres: Jon Macok, 1657.
[3] Ibem.
[4] Confesión Bautista de Fe de 1689, Cap. II, párrafo 1.
[5] Renihan, Samuel. De Dios y Su Decreto, Kindle Direct Publishing, Cap. 4., pag. 55.
Citas Bíblicas, Biblia Revisión Reina Valera 1960
