“Me postraré hacia tu santo templo, Y alabaré tu NOMBRE por tu misericordia y tu fidelidad; Porque has engrandecido tu NOMBRE, y tu palabra sobre todas las cosas.”

-Salmos 138:2

Dios sea revelado de distintas maneras a lo largo de la historia humana, por ejemplo, mediante Palabras, actos (obras), teofanías, atributos y Sus Nombres. En este pequeño artículo, se pretende abarcar de manera muy general e introductoria algunos de los Nombres más destacados de Dios. Si bien, no será un estudio exhaustivo de cada Nombre, para ello podrán acudir a las teologías y dogmáticas; por lo que más bien, será un acercamiento básico a conocer los Nombres de Dios como un forma de revelación de Su Ser y cómo éstos tienen aplicación en nuestra vida.

Los Nombres de Dios son revelación directa de Su Naturaleza, Carácter y Voluntad. Para ello nos apoyaremos de algunos teólogos sistemáticos, por ejemplo Samuel D. Renihan y Geerhardus Vos, de donde tomaremos base para explicar y definir algunos de los Nombres de Dios.

Comenzamos afirmando que los Nombres de Dios, no son meras pronunciaciones huecas o sin sentido; más bien, son sonidos que expresan un significado sumamente importante para la compresión de Su Ser. ¿Y por qué nos atrevemos a Nombrar a Dios? Porque Dios mismo se ha Nombrado a Sí mismo, Dios se ha dignado a asignarse Nombres. Algunos nos son entendibles y algunos otros nos son revelados y explicados por Él, esto con el fin de que conozcamos quién es Él. Por ende, los Nombres que Dios nos ha revelado de Sí mismo, están cargados de significado teológico, especialmente revelan la propia Esencia de Dios.

Comencemos con los primeros:

I. Nombres para el SER de Dios:

JEHOVÁ [Éxodo 6:3].

JAH [Salmo 68:4].

YO SOY EL QUE SOY [Éxodo 3:14].

Éstos Nombres son muy mencionados y conocidos por nosotros, estamos muy acostumbrados a mencionar el Nombre de “Jehová” sin traducción, algunos han objetado tal Nombre, y existen largos debates al respecto; esto se debió a que desde tiempos muy antiguos, los judíos pensaban que Levítico 24:11 y 16 prohibía pronunciar el Nombre sagrado de Dios. Siempre lo reemplazaban con “Adonai”. Más tarde, cuando se agregaron vocales al texto hebreo, usaron las vocales de Adonai, y las adhirieron a YHWH así es cómo, a lo largo del tiempo y de las traducciones, se llegó a la pronunciación “JEHOVÁ”. No podemos determinar con certeza cuál fue la pronunciación original, pero probablemente sería YAHVÉ o YAHWEH. Ahora bien, nos hemos acostumbrado tanto al sonido de Jehová que sería casi irreverente cambiarlo a estas alturas.

No obstante, los Nombres “Jehová” y “Jah” tienen un significado tan fuerte como el “YO SOY EL QUE SOY”, que leemos traducido. El significado de los tres juntos es que Dios, en Su sabiduría, escogió para Sí mismo, para Sus Nombres más sagrados, Nombres derivados de la palabra “SER” (auto-existencia | aseidad). Dios no se reveló como el Dios del río, del mar, de un territorio, de la una idea o de algo en particular, sino como el Único Ser que reparte el ser a todos los seres. Más adelante profundizaremos en el Nombre Supremo de Dios (YHWH).

Segundo grupo:

II. Nombres que apuntan al poder y fuerza de Dios:

EL [Isaías 9:6].

ELOAH [Salmo 18:31].

ELOHIM [Génesis 1:26].

Esto últimos Nombres, tienen un significado más amplio y profundo: “El que debe ser temido”, “Aquel que está lleno de majestad”. La terminación “im” es una terminación plural. El singular es “Eloah” y aparece primero en los últimos libros de la Biblia como una forma poética. La terminación plural “Elohim”no apunta a una temprana concepción politeísta, sino que significa la plenitud de poder y majestad que hay en Dios.

Tercer grupo:

III. Nombres que apuntan al gobierno y soberanía de Dios:

EL SEÑOR [Salmo 2:4].

DIOS TODOPODEROSO [Génesis 17:1; Éxodo 6:2].

JEHOVÁ DE LOS EJÉRCITOS [1 Samuel 4:4].

Éste último Nombre, significa “Jehová de los Ejércitos (Sabaot)”. Este nombre se usó por primera vez en la época de Samuel. En ese sentido, se ha pensado que señala a Jehová como Capitán del orden de batalla de Israel (Sal 44:10). Sin embargo, en las Escrituras hay otras dos cosas a las quetambién se les llama “ejércitos”; a saber, las estrellas y los ángeles (Dt 4:19; Job 38:7). Por lo tanto, junto al significado mencionado anteriormente, también está incluido en el Nombre esto: Dios gobierna con total poder sobre los ángeles y las estrellas, e Israel no deberíatemerles, tal como hacen los paganos. Mientras que los Nombres “El Señor” y “Dios Todopoderoso” nos enseña la absoluta soberanía y propiedad de Dios por encima de toda la Creación en Su gobierno providencial sobre Sus criaturas.

El Nombre de “ADONAI” también nos encierra el poder y el gobierno soberano de Dios, puesto que este Nombre era usado para sustituir el Nombre Supremo de Dios (YHWH), y en su lugar usaban Adonai que significa “Gobernante” o “Señor”;originalmente, “mi Gobernante”, “mi Señor”. Así mismo, el Nombre “EL SHADDAI” apunta al poder omnipotente y fuerza de Dios. El Nombre de El Shaddai nos muestra a Dios como el poseedor de toda la potencia en el cielo y en la tierra.

Cuatro grupo:

IV. Nombres que apuntan a la gloria y exaltación de Dios:

ELYÓN que significa “el Exaltado”, es decir, “sobre todos los supuestos dioses”. [Gn 14:18.].

ALTÍSIMO [Salmo 9:2].

Éstos Nombres reflejan la trascendencia de Dios en Su exaltación por encima de todo, se revela como el Dios Supremo que es Omnisciente, el Rey sublime que mira y observa todas las cosas desde las alturas. Dios es el Ser inconmovible e inmutable, quien no puede ser enfrentado y sorprendido.

En el Antiguo Testamento encontramos combinaciones del Nombre de Dios, Jehová, con ciertos adjetivos que le adhieren un significado particular para revelarnos más del carácter de Dios hacia Su pueblo especialmente, por ejemplo:

JEHOVÁ HA TSUR. El Señor es la Roca, o el Dios que no cambia. [Deut. 32:15].

JEHOVÁ SHAMMAH. Aquí habita el Señor. [Ezequiel 48:35].

JEHOVÁ SABAOT. El Señor de los Ejércitos. [Salmo 24:10].

JEHOVÁ TSIDKENU. El Señor es nuestra Justicia. [Jeremías 23:6].

 JEHOVÁ RAFA. El Señor es mi Salud. [Éxodo 15:26].

JEHOVÁ NISSI. El Señor es mi Estandarte. [Éxodo 17:15].

JEHOVÁ JIREH. El Señor Provee. [Génesis 22:14].

JEHOVÁ RAAH. El Señor es mi Pastor. [Salmo 23:1].

JEHOVÁ SHALOM. El Señor es la Paz. [Jueces 6:24].

JEHOVÁ MEKADDESH. El Señor que santifica. [Éxodo 39:30].

También encontramos estos Nombres antiguo testamentarios:

EL OLAM. El Eterno [Salmo 90:2].

AVI. Padre. [Isaías 64:8].

KADOSH. El Santo.[Isaías 6:3; 45:11].

Si bien, todos éstos Nombres eran usados en el Antiguo Testamento, sus significados no dejaron de ser verdaderos en el Nuevo Testamento, ya que encontramos que en el griego coiné el equivalente de los Nombres del Antiguo Testamento fueron aplicados a Dios bajo ese mismo significado en la generalidad de los casos, y en algunos casos se extendió el significado, quedando de la siguiente manera:

I. THEOS. El Nombre “Theos” significa “Dios”, lo cual apunta directamente a la Esencia Divina de Dios, Su Deidad. Éste Nombre es usado en equivalencia a los Nombres: El, Elohim y Elyón. Especialmente se aplicaba al Nombre Elohim apuntando directamente a la Deidad misma de Dios como Ser Supremo (Efesios 4:6; Hechos 17:29).

II. THEOS PANTOKRATOR. Es el Nombre nuevo testamentario que encontramos para traducir el Nombre de El Shaddai encerrando la idea de la posesión de Dios en todas las cosas, no sólo Dueño de Sus hijos en Cristo; sino el Dueño del Cosmos (Hechos 17:24).

III. KURIOS. Éste Nombre encierra el Nombre Supremo de Dios (YHWH) Yahweh en otras connotaciones de su significado original. Por ejemplo, como “El Alfa y la Omega”, “el que es, el que era y el que ha de venir”, “el principio y el fin”, “el primero y el último” (Apoc. 1:4, 8, 17; 2:8; 21:6). No obstante, en el Nuevo Testamento que siguió a la traducción de la Septuaginta (LXX), en la que se sustituyó el Nombre Yahweh por el Nombre de Adonai; el Nuevo Testamento lo tradujo como Kurios, que se deriva de Kuros que significa poder. Este Nombre no tiene exactamente la misma connotación original como lo he mencionado; pero designa a Dios como el Poderoso, el Señor, el Poseedor, el Regente que tiene autoridad y poder legal. Y éste Nombre no se aplica sólo a Dios el Padre; sino también a Cristo, confirmando Su plena Deidad (Juan 8:58).

IV. ABBA / PATER. Pater significa Padre.Aunque la palabra Padre era aplicado en el Antiguo Testamento a la relación de Dios hacia Israel (Deut. 32:6), en tanto que Israel también era llamado hijo de Dios (Éxodo 4:22). En el Nuevo Testamento este Nombre toma más significado, puesto que se aplica a Dios como el Originador o el Creador de todas las cosas (Efesios 3:14 y 15; Hebreos 12:9; Santiago 1:18). Sin embargo, en un significado más profundo y especial, el Nombre de Pater es aplicado a la relación filial que el Hijo de Dios tiene con Dios el Padre en la comunión de la Santa Trinidad (Juan 5:17-47).

Para finalizar este pequeño artículo sobre los Nombres de Dios, debemos enfatizar la importancia de uno de los Nombres de Dios, un Nombre que ha sido catalogado por Dios mismo, como Su Nombre. “Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?  Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros” (Éxodo 3:13 y 14).

Como hemos aprendido, los Nombres de Dios nos revelan Su Ser auto-existente, Su Ser Supremo, Su Ser de Poder, Su Ser de Autoridad, Su Ser de Majestad, Su Ser que afirma que no hay otro fuera de Él, el Único Vivo y Verdadero Dios, el Creador y Sustentador de todas las cosas, y el Redentor de Su pueblo.

Sin embargo, a lo largo de la historia de la iglesia, los teólogos han identificado el Nombre YO SOY EL QUE SOY como el Nombre definitivo y supremo de Dios, éste Nombre es conocido como el “Tetragrámaton” que significa “las cuatro letras” en griego. Se refiere al Nombre YAHVÉ o YAHWEH, o conocido comúnmente en la traducción moderna como JEHOVÁ, se escribe en hebrero sin vocales y solamente cuatro letras: YHWH o JHVH.

El teólogo Bullinger dice al respecto sobre el Nombre de Dios:

“Entre todos los Nombres de Dios, aquel es el más excelente que se llama el tetragrámaton, JEHOVAH, es decir, El Ser o Yo Soy, para Él, que es autousia, un Ser de Sí mismo [aseidad], teniendo Su vida y Su Ser no de otro, sino de Sí mismo, en necesidad de nadie para hacerlo Ser, pero dando el Ser a todos los seres, es decir, Dios eterno, sin principio y fin, en quien vivimos, nos movemos y somos.” [Bulliger, Fiftie Godlie and Learned Sermons, 608]

De igual manera el teólogo Gale, citado por Richard Muller, dice:

“Según Gale, Jehová significa cuatro cosas: Primero, la eternidad de Dios que comprende eminentemente todas las diferencias de tiempo, como lo expone Juan, Ap. 1:4,8; segundo, la simplicidad de la esencia divina y la identidad de Dios como ‘Ser mismo’; tercero, la eficacia y causalidad de Dios al ‘dar ser y existencia a toda su creación’; y cuarto, la omnipotencia y veracidad de Dios ‘al dar ser y eficiencia a sus promesas, y palabra.” [Gales, citado por Richard Muller, PRRRD, III: 261.] 

Este Nombre sagrado YHWH es aplicado a las Tres Personas de la Deidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, como el Único Dios Verdadero (Filipenses 1:2; Juan 1:1; Hechos 5:3-4).

El Nombre de Dios, YAHVÉ o YAHWEH, está plenamente cargado de significado en cuanto al Ser de Dios, por un lado también nos enseña que el Señor, es el Dios del Pacto, mostrando Su fidelidad y alianza a Sus decretos y promesas; por otro lado, los teólogos han extraído que el significado  de este Nombre nos lleva a conocer la aseidad, eternidad, infinitud, inmutabilidad de Dios y más, y esa extracción corresponde perfectamente con otros versículos. Por ejemplo, Pablo dice en Romanos 11:36 que “porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.” Esa doxología concuerda con YO SOY EL QUE SOY, el Ser que existe por Sí mismo y reparte el ser a todo ser.

Por lo tanto, al conocer un poco más de los Nombres de Dios, que fue el motivo de este pequeño artículo, debemos admirarnos de nuestro Supremo y Excelso Dios, y así para que a través de la revelación de Su Ser en estos distintos Nombres, nosotros aprendamos a confiar más en Él y ser fortalecidos en nuestra vida, pues el conocimiento de Dios aplicado por el Espíritu a el alma, será siempre la esperanza, el consuelo, fortalecimiento y la alegría del hijo de Dios, a pesar de toda circunstancia. DIOS ES EL “YO SOY EL QUE SOY”.

Ante tan maravillosa revelación de los Nombres de Dios que nos enseñan la Naturaleza de Su Ser, concluyo con un extracto de lo que dice la Confesión Bautista de 1689, sobre los atributos de Dios que se relacionan totalmente con Sus Nombres:

“1. El Señor nuestro Dios es un Dios único, vivo y verdadero;1 cuya subsistencia está en él mismo y es de él mismo, infinito en su ser y perfección;2 cuya esencia no puede ser comprendida por nadie sino por él mismo;3 es espíritu purísimo, invisible, sin cuerpo, miembros o pasiones, el único que tiene inmortalidad y que habita en luz inaccesible;4 es inmutable, inmenso, eterno, inescrutable, todopoderoso, infinito en todos los sentidos, santísimo, sapientísimo, libérrimo, absoluto;5 que hace todas las cosas según el consejo de su inmutable y justísima voluntad, para su propia gloria;6 es amantísimo, benigno, misericordioso, longánimo, abundante en bondad y verdad, perdonando la iniquidad, la transgresión y el pecado;7 galardonador de los que le buscan con diligencia, y sobre todo, justísimo y terrible en sus juicios, que odia todo pecado y que de ninguna manera dará por inocente al culpable.8”.

[Confesión Bautista de Fe de Londres de 1689, en su capítulo 2. De Dios y la Santa Trinidad, en su párrafo 1.]

Escrito y adaptado por J. Alfredo Covarrubias.

Bibliografía:

Samuel D. Renihan, De Dios y Su Decreto, De la Esencia de Dios, Kindle Publishing, pags. 22 y 23.

Geerhardus Vos, Dogmática Reformada, Teología Propia, Volumen 1, pag. 5.

Jack W. Hayford, Fundamentos para Vivir, La Deidad Eterna, pags. 39-42.

Louis Berkhof, Teología Sistemática, Los Nombres de Dios, pags. 54-57.

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